Periodo de Influencia: corto
Símbolo de: engaño
El zorro es un animal que asociamos con la astucia y el engaño. En lugar de salir durante el día para coger sus presas, lo hace deslizándose por la noche, cuando todo el mundo duerme. En principio, el zorro no produce más daños que cualquier otro carnívoro, pero ha adquirido su reputación por su forma de actuar. En la fábula de Esopo «El zorro y el cuervo», el zorro utiliza la adulación para conseguir que el cuervo deje caer el queso. Representa a aquellos que utilizan cualquier método a su alcance, honesto o deshonesto, para conseguir sus fines. La imagen, por lo tanto, le avisa de gentes que son como el zorro, astutas e ingeniosas. No es que deseen hacerle daño, más bien siguen su instinto de conservación. No es posible evitar a estas personas, pero puede aprender a ser más hábil y así minimizar el daño que producen.
Posición 1 (↓): Le están engañando hábilmente. Esto puede referirse a una posible infidelidad de su pareja, a su hijo drogándose a sus espaldas, un compañero de trabajo atribuyéndose sus éxitos o que le quieren implicar en un negocio que no es honesto. En todos los casos la otra persona está actuando intencionadamente, sabiendo que le está engañando. Es posible que no desee hacerle daño, simplemente se ha visto metida en la situación y está actuando de la forma más cómoda. Por ejemplo, un marido engañando a su esposa se encuentra tan arrastrado por la excitación del momento, que no es capaz de reflexionar sobre la consecuencia de sus actos. Cuando aparezca esta imagen, preste atención a las personas que le rodean, para descubrir quién le engaña y por qué. En ocasiones no es fácil descubrirlo, porque la persona está actuando de una forma astuta. Incluso si descubre el engaño, tenga cuidado con lo que hace, ya que no puede fiarse de ella.
Posición 2 (→): Se descubrirá una falsedad. Puede tratarse de algo falso que ha dicho, de una equivocación que ha cometido o de una mentira o equivocación de otra persona. Los rusos dicen: «Las mentiras tienen las piernas cortas». En otras palabras, no se puede mantener una falsedad durante mucho tiempo. Si la responsabilidad ha sido suya, admítalo y haga frente a las consecuencias. A la larga se perjudicará menos si admite su equivocación. Si la mentira o error ha sido de otra persona, no se lo tenga en cuenta y trabaje con ella para resolver el problema. No se cebe en los errores ajenos ya que nunca se sabe cuándo se verá en la misma situación.