El Tarot, Rusia y los zíngaros.
La adivinación formó parte de manera integral en la vida del pueblo en Rusia, especialmente antes de 1917, en tiempos de los zíngaros.
Los videntes decían la buenaventura, y el domingo iban a la iglesia a decir sus oraciones. Toda la familia participaba en la casa. Una persona echaba las cartas, mientras que el resto se sentaba alrededor de la mesa, escuchando lo que decían las cartas e interpretándolo a su modo.
En general era un tiempo de alegría en el que todos participaban en el Tarot. La gente creía en las predicciones, pero no se dejaba controlar por las mismas, ya que el libre albedrío individual o la intercesión de Dios podían cambiar cualquier situación.
La actitud abierta que adopta el pueblo ruso con respecto a la adivinación y el mundo esotérico continúa a día de hoy.
En la sociedad occidental, el pueblo ha intentado también comprender las múltiples fuerzas que existen dentro y fuera de cada uno de nosotros. Se han desarrollado así áreas de especialización.
La astrología, la quiromancia y la numerología se dedican a la interpretación de las fuerzas externas, mientras que la psicología y la interpretación de los sueños intentan descifrar la mente interior o subconsciente.
La utilización de estos métodos durante muchos siglos, unido al arte de echar las cartas o Tarot, ha incrementado de manera notable el conocimiento sobre cómo acostumbramos a ser los seres humanos.